Cal para encalar
Pasea con un 38 europeo
Schiir البتراء,
foto: JJMCiber urbanitas
NOTA (N) ROJA

Les pases perdudes/Los pasos perdidos
25 anys sense Espriuconvocatòria de Roser Caño Valls
il·lustració: Maragda Cuscuela
(petites proses blanques, de Salvador Espriu
1ª edició març 1984)
M’ho diu el silenci, rere les ombres; em crida l’oblit. No es veritat el que es diu. Els estels, -falsament propers als ulls -, amb la seva brillantor efervescent no tenen més intensitat pel petit microcosmos -allunyat e inaccessible- als pobres mortals, insignificants mortals. A on son les passes donades?
Me lo cuenta el silencio, tras las sombras; me llama el olvido. No es verdad lo que se dice. Las estrellas -falsamente cercanas a los ojos-, con su brillo efervescente no son más intensas para el pequeño microcosmos -alejado e inaccesible- de los pobres mortales, insignificantes mortales. ¿Dónde están los pasos ya dados?
Vaina de mielina

Se había quedado adormilado –acogido por una montaña de papeles-, cuando despertó por un sonido lejano, amortiguado, un chasquido en el silencio que sonaba así: bit, bit, bit... Ya era pasada la media noche; otro día más para la herrumbre de la duda, ese óxido marchito y dañino que es la incertidumbre. Con calambres en los pies, falto de potasio y ya con déficit de mielina, se encontraba ahí varado frente al aparato. Cualquier tarde de las de antes hubiera encontrado en la pantalla la directriz necesaria, esquivando tormentosas circunvalaciones.
Ahora, su vida de cuentista, se perdía por vainas amielínicas.
Acercanza: microesfera de la proximidad
acerzanza, una palabra que tiene la resonancia de la emoción, que a través del espacio La nave de los locos, El destino anda suelto. Ordenando el directorio ha encontrado un texto. Ni fecha, ni autoría... Ni tan solo la motivación para archivarlo. Sin embargo, tiene que ser “suyo”.
Él, anónimo autor – ¿acaso sea ella misma cuando habita en otra esfera?-, describe la transitoria acercanza que al leer, anhelante se sueña.
Telarañas
A MJRomeroVendrá la lluvia a disolver la realidad, lanzando agujas entre bruscas tempestades. Primero, diminutas gotas, -una, otra-, reunidas, batiendo en la baranda del balcón. Las sentirás cercanas, frías, aplacándose la cálida piel de todos los veranos. Y ya no podrás dormir más, imposible volver a los sueños. Después, llegará como dulce rumor, un pequeño y suave chapoteo, tan sutil, como el olor penetrante de una antigua iglesia donde camina de puntillas el miedo.
Los pasos en otro camino, las horas rozando giratorias, las manos vaciando el texto –un text, ple de teranyines esta- y la permanente mirada, sin dolor, sonriendo.
Urbanitas
“Joie de vivre”Ripollés
Alguna vez me he cruzado contigo, y sin saber quién eres, unos circuitos bien ensamblados han dicho algo, simpático, sorpresivo. En milésimas de segundo ha virado el mensaje y no ha llegado a transformarse en saludo. Curioso sistema este –de circunvalaciones tan perfectas-, que frena velozmente otras velocidades que harían más humana esta urbe.
Cuando paseamos por la calle sorteando cruces y avenidas, huyendo de los surcos asimétricos detallados en el rostro, me doy cuenta que la calle es diferente a nosotros. Ella está llena de controlados ángulos rectos y relucientes líneas paralelas para evitar un encuentro circular y fortuito.
Creo en ti.com
Porque nunca tomamos café sino otras delicatessen que me llenan de vida. Porque no hay soberbia, ni ira, ni artilugios mecánicos que cieguen estas cien palabras que te dedico.
Tumulto

Apretada entre la gente*, así se titula el poema. Justo cuando ya se puede decir antesdeayer que decía sobre agobios, ascensores y poemas. Justo hoy, que se desbordaba un río tumultuoso de emociones.
Es posible si, que si surgiera, solitaria, la figura... pero no aquí, entre estas cuatro líneas de pantalla no es suficiente para desbordar todos los mares. ¿O si? Entonces, pudiera ser que de las ciudades desaparezcan las farolas, o de los patios sus luces de medianoche; o, aquel autobús que traspasaba la frontera del barrio, ya no alcance para abrir sus puertas semiautomáticas cuando se hace tarde en la madrugada.
Pudiera ser que no se entienda nada, y perdida entre la gente no alcance el aullido doloroso más que a unas pocas ondas cibernéticas al otro extremo del mundo. Justo donde se tarde más en aparecer la mano consolable.
*ACONTECIMIENTO, de Concha García
Barcino
a F.S.Es posible describir una ciudad.
Sucia, desalmada, burguesa y acomodada, con mendigos repartidos a racimos por entre sus portales; pero también, luminosa, con la risa desbordada bajo la sombra de los sueños en verano, o con el azul chispeante y sus motitas blancas que salpican la piel si dejas te aborde.
Aquí se puede subir a un tejado y extender los brazos para recoger su cuadrícula y desplegar su arquitectura con la mirada: chimeneas, una catedral, un monumento, un dedo hacia el mar… Incluso, imaginarnos ser un mono blanco subido a una torre para decir nuevamente: ¡tierra a la vista!
Intemperie

En la zona troncal de sus ramas, como instalados en el cruce central de un camino y con la ternura del primer verdor –aún medio desnudos sus jóvenes brazos -, se acunaba un primer nido.
En otro tiempo, y en otro lugar, se enfilaba para dejar pequeños habitáculos, que con esmero construía para alojar estos huéspedes temporales.
Entonces empezó a lloviznar humedeciéndose todo. Ahora no tenía dudas. Sabía estaban preparados para esa destemplanza.
Sobre la candorosa escritura
En contadas ocasiones es que va a donde suena la música y se muerde el polvo hasta la madrugada. Hasta allí se desplaza acechando la ocasión a sus deseos, para que se avive nuevamente la escritura. Como en una hoguera, atiza el fuego con miradas y las palabras revuelven epopeyas incandescentes. El diálogo establecido, de un labio a otro labio, levanta los fantasmas del pasado, y siete jaulas entreabiertas liberan los demonios contenidos. De las siete, solo en una queda un pecado, diminuto sustantivo que casi ni se atreve a asomar: la pereza. Y entonces, él se levanta y marcha.
¿Te va bien quedar hoy?
El cuentakilómetros rueda en una espiral silenciosa. La ancha y radiante vía no es diagonal que transporta hacia la noche, es la sucesión del tiempo que ahora se proyecta en el horizonte.La ciudad está tranquila, encantadora, silenciosa. ¿Dónde está la gente? Sin manteles de artificio, ni objetos que decoren, a solas con las palabras, ligeras, atrapadas entre el menú evocador de hombres en otra ciudad. A solas con las palabras, frente a ellas, en un bálsamo infinito, heridas y endulzadas, con los ojos cristalinos, con el verbo entre las piernas, ebrias del lenguaje, borrachas del amor y del olvido.
Aguanieve en las pantallas
Sobre uvas y agujas

O de la perdiz confitada, primero bien cubierta con la sal, la pimienta, el ajo, la cebolla; para días después freírla en una amalgama de manteca, puerros, zanahorias, apio, pimienta, tomillo y laurel.
Enredada entre cacharros de cocina, tarareaba bajito su propia armonía de las esferas.
Sobre cableado y circuitos

- Aps! ¿no? ¿Pero te gusta?
- Bueno, si, pero por qué una foto así, líneas tan frías y acero.
- Hum... tiene su lógica, precisaba de un buen servicio de cable para mis circuitos sincopados, y esa compañia parece solvente, ¿no? Además, me ofrece confianza sus líneas casi imposibles, ¡todo parece tan aséptico!
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